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lunes, 20 de junio de 2016
CALEIDOSCOPIOS: Sobre la falta de voluntad.
CALEIDOSCOPIOS: Sobre la falta de voluntad.: Algunas veces uno se encuentra en la vida como viviendo por vivir, de manera autómata. Haciendo y realizando todo de manera co...
CALEIDOSCOPIOS: Sobre la falta de voluntad.
CALEIDOSCOPIOS: Sobre la falta de voluntad.: Algunas veces uno se encuentra en la vida como viviendo por vivir, de manera autómata. Haciendo y realizando nuestra vida coti...
Sobre la falta de voluntad.
Algunas veces uno se encuentra en la vida como viviendo por vivir, de manera autómata. Haciendo y realizando todo de manera cotidiana pero sin saber ya el porque hacemos eso. Ya perdimos el sentido, la claridad y la transparencia. Perdimos el interés, el deseo, el sueño, las ganas de seguir avanzando por un rumbo que ya no nos inspira nada.
Si a esto le añadimos la realidad de que entre más envejecemos, nos vamos instalando más; entramos en hábitos no tan sanos a veces. Nos llenamos de disciplinas o indisciplinas, e incluso nos vamos llenando de emociones y sentimientos de desanimo y hastío que nos resulta muy difícil romperlos ni salir de este especie de circulo sin fin.
Y seguimos viviendo así como se nos da. Siempre lo lo mismo. En ese mismo trabajo, con las mismas personas, fomentando las misma relaciones. Sin aportar al menos un cambio. Y sobretodo sin sentir que lo que hacemos tiene sentido. Nos volvemos rutinarios e incluso perdemos nuestra espontaneidad. Estamos tan metidos en esa realidad, que ya no creemos que existe otra mejor y que si dejamos esta o la perdemos, sabe Dios que será de nosotros.
El Filosofo Alemán Arthur Schopenhauer, solía decir que el mundo que percibimos no es sino el resultado de nuestras interpretaciones. "El mundo esta hecho del mismo material que los sueños". El decía que el mundo no es otra cosa que voluntad. Que las personas cuando queremos algo, sentimos dolor porque no lo tenemos y cuando lo tenemos, esto nos cansa, nos llena de hastío y de pesar y ya no lo queremos. Ahora deseamos otra cosa. Y volvemos a sentir dolor. Buscamos otra vez nuestro objeto de deseo para sanar dicho deseo , y así sucesivamente, repetimos todo el sistema.
Ciertamente, para cambiar esta realidad se necesita la intención y deseo de hacer una cosa, la que sea. Y a veces es lo que nos falta.Nos falta voluntad.
La voluntad es la fuerza, la energía el poder que todos tenemos para decidir hacer algo, o afrontar algo. Sobretodo, es la que nos lleva a desear salir o no de situaciones nocivas, cambiar hábitos y sobretodo afrontar las situaciones de la vida ,aceptarlas y transformarlas.
De ahí que, a falta de voluntad es la que nos tiene en esa situación. Queremos cambiar nuestra realidad, pero, casi siempre haciendo lo mismo y obteniendo los mismo resultados; aunque esperamos ver un cambio. Es necesario pues, que al igual que lo hace un deportista, empezar a fortalecer nuestra voluntad, de a a poco, pero continuamente. No solo en nuestro físico, sino en cosas más profundas como en el deseo de dejar nuestro egoísmo, la pereza, el desanimo y sobretodo la desesperanza.otros.
Ciertamente, para cambiar esta realidad se necesita la intención y deseo de hacer una cosa, la que sea. Y a veces es lo que nos falta.Nos falta voluntad.
La voluntad es la fuerza, la energía el poder que todos tenemos para decidir hacer algo, o afrontar algo. Sobretodo, es la que nos lleva a desear salir o no de situaciones nocivas, cambiar hábitos y sobretodo afrontar las situaciones de la vida ,aceptarlas y transformarlas.
De ahí que, a falta de voluntad es la que nos tiene en esa situación. Queremos cambiar nuestra realidad, pero, casi siempre haciendo lo mismo y obteniendo los mismo resultados; aunque esperamos ver un cambio. Es necesario pues, que al igual que lo hace un deportista, empezar a fortalecer nuestra voluntad, de a a poco, pero continuamente. No solo en nuestro físico, sino en cosas más profundas como en el deseo de dejar nuestro egoísmo, la pereza, el desanimo y sobretodo la desesperanza.otros.
martes, 24 de mayo de 2016
CALEIDOSCOPIOS: ¿Hasta Cuándo?
CALEIDOSCOPIOS: ¿Hasta Cuándo?: Yo al igual que muchas personas, tengo infinidad de proyectos que realizar. Algunos desde hace años esperan a que los tome en cuenta y l...
¿Hasta Cuándo?
Yo al igual que muchas personas, tengo infinidad de proyectos que realizar. Algunos desde hace años esperan a que los tome en cuenta y los empiece a realizar. Otros, ya son tema viejo entre mis amigos que, al oírme hablar de ellos, rápidamente tratan de cambiar el tema o no hacerme caso. Porque ya no me creen o porque sospechan que nunca los haré.
Afortunadamente esto ha empezado a cambiar. Estoy haciendo pequeños proyectos que, aunque no son notables o no hablo de ellos, los voy realizando. Ya no los comento ni hablo de estos temas; no temo al rechazo o la incomodidad que pueda generar a partir de lo que hablo. Solo que, simplemente me canse de buscar excusas y pretextos para no hacerlos. Me canse de post-fecharlos y decidí que debería empezar a enfocar mi vida a realizarlos,
Incluso este texto, surge con el deseo de hacer realidad un viejo sueño de ser escritor. Escribir de a poco, de lo que se más; de lo que vivo y experimento. Este texto que puede ser leído por mucho o por nadie, pero que me va moviendo, dinamizando para empezar a dejar de ver los sueños y cosas solo en mi mente, y empezar a verlos hechos realidad en mis manos.
Ciertamente, ya no soy un jovencito. He vivido casi la mitad de mi vida y de esta, la mitad, me la he pasado soñando con hacer realidad cosas que hasta ahora, todavía no logro.
Empiezo hablando de mi, no con el afan soberbio, protagónico o por ególatra, sino porque estas reflexiones que hoy quiero hacer, tambien me las aplico. Preguntemonos:
¿Hasta cuándo empezaremos a hacer realidad nuestros sueños? ¿ Hasta que crezcan nuestros hijos? ¿Hasta que tengas dinero? ¿ Hasta que termines de trabajar y de estudiar? ¿Cuándo te jubiles?
¿Cuál es tu pretexto?
Todo esto que dejamos de hacer, en cierta forma es dejar de vivir. No luchamos, no hacemos lo que nos gusta, o lo que nos gustaría experimentar y gozar. Posponemos, damos largas, y nos damos miles de excusas. Pero nuestros sueño; no sabemos para cuando.
Empecemos de a poco. Uno a la vez. Del más sencillo a el más fácil. Y vayamos saliendo de nuestra zona de connfor. Dejemos lo que nos ata o impide realizar algo de lo que deseamos. Preferentemente, empecemos ya. Empecemos hoy. O sino:
¿Hasta Cuándo?
lunes, 14 de marzo de 2016
CALEIDOSCOPIOS: Superar un despido y convertirlo en oportunidad
El
despido
Quienes
hemos vivido la experiencia de ser despedidos de una empresa, sentimos, que
el mundo se nos termina. Es una situación tan dramática para nosotros
que casi se puede comparar con una
tragedia griega y hasta nos sentimos
personajes de una de las obras de Esquilo, Sófocles o Eurípides. Sentimos que
estamos acabados, que todo termino para nosotros. Que nuestros compañeros de
trabajo (ahora ex- compañeros) nos miran con lástima, desprecio y hasta
respiran aliviados por no ser ellos los
nominados a dejar la empresa. El aspecto emocional y psicológico en
nosotros es brutal y sentimos que no nos podremos levantar fácilmente.
Dejemos
de lado si el despido fue justo o injusto. De todas
las reacciones que nos pueden pasar, la más caótica de todas es la de
tratar de respondernos: y ahora, ¿Qué voy a hacer? Si ya no
voy a trabajar aquí, haciendo lo que mejor sé hacer... ¿Podré hacer esto
mismo en otro lado? ¿La volveré a hacer en otro lado? ¿Podré salir adelante con
todas mis preocupaciones, situaciones, problemas financieros y demás
situaciones que en mi diario vivir me acontecen? Algunos vivimos esto y otros
no, pero a todos nos pasa esto aunque sea brevemente.
Hay que
reconocer, que entramos en una depresión
de la que no sabes si saldremos o no, porque ni siquiera pensamos en
eso. “déjenme que estoy llorando” es una frase que podría explicar esta
situación.
Ciertamente
hay un duelo intenso según el tiempo de estar en esa organización. El nivel de
tristeza, enojo, coraje, confusión y miedo depende de esta realidad. Para algunos, ese trabajo era parte de nuestra
vida (o nuestra vida misma) nos concebíamos como miembros vitales e importantes
de la organización. Inferioridad, fracaso y vergüenza son tres sentimientos que empiezas a conocer. Y
lamentablemente algunos no salen de esta ni con terapia. Su vida es una
continua añoranza: en su discursos
suelen haber frases como estas: “Cuando
yo hacia”… “Cuando yo estaba”… “Cuando
yo era”… “Cuando podían”…cuando uno habla con ellos en su discurso, siguen
perteneciendo a la empresa. Cuidado con esto.
Y ahora
¿Qué hacer?
Una vez
que ya se ha finiquitado la situación laboral, que ya se vió lo que por ley te corresponde y se cerró la relación laboral, lo más sano es tomarse un tiempo para meditar
la nueva situación. Asumir la nueva realidad. Compartirla con los seres
queridos, salir de viaje o hasta tomarse
un descanso, a lo mejor inmerecido, pero necesario. Darnos tiempo de romper con esta
realidad, vivir el duelo y pensar, con serenidad y la cabeza bien fría lo que toca hacer.
En este tiempo podemos pensar sobre los “porqués” de nuestro despido, pero
sin azotarnos ni flagelarnos; tratar de ubicar las razones y aprender de ello.
Ayuda mucho discernir y respondernos ¿Qué hicimos mal y qué hicimos bien? Esto
nos ayudará a usarlo a nuestro favor en nuestro próximo empleo.
A
reconstruirnos
Ante esta
nueva realidad, implica nuevas formas de vivir y de llevar la vida. Hay que
cuidar la economía, reducir gastos, disciplinarse, pagar deudas, dejar ciertos
lujos, vender algunas cosas, y usar otras; e incluso es tiempo para deshacerse
de otras más. Incluidos viejas
relaciones, objetos personales, relaciones malsanas, entre otras. Y empezar a
ver las ventajas de esta nueva realidad: ahora puedes ver un atardecer, no que
antes, por estar encerrado en la oficina ni te percatabas de ello; tienes más
espacios de convivencia con personas que aunque cercanas a ti, por tu estilo de
vida anterior no podías tenerlos.
Y
descubres nuevas formas de ganarte la vida que pueden o no ser a fines a la que
antes realizabas. Lo importante es estar abierto y esperanzado a que
recuperarás lo que tenías y hasta más,
que no necesariamente es en lo económico.
Al
reconstruirnos, también es necesario empezar a retomar el espíritu de
gratuidad. A lo mejor fue muy doloroso y no fueron las maneras para
despedirnos, pero no se puede andar por la vida cargando rencores, sentimientos
de venganza y repudio a la empresa y a sus miembros. El tiempo que estuvimos
ahí, apostaron por nosotros y nos dieron la oportunidad de desempeñarnos con
ellos. Y eso es motivo de agradecimiento.
Esta
apuesta por nosotros, nos permitió experimentar logros personales,
profesionales, familiares y demás, que nos permitió crear un curriculum que
podemos o no usar en un futuro empleo u proyecto personal. Es tiempo
de confiar y esperar. Tiempo de creer
que lo mejor está por venir y en el futuro hay algo bueno para mí.
Quien
escribe esto, ha pasado por todas estas situaciones. Creyó que de esta no se
levantaría fácilmente. Tantos años en ese lugar le habían dado un status,
posición social, sentido de pertenecía, seguridad económica y financiera que le
permitía solventar los compromisos económicos y familiares, y ahora ya no lo tenía. ¿Qué hacer entonces? ¿Llorar acaso?
¡Pero si yo solo lloro de gratitud!
Y hoy
puedo decir que todo lo aquí escrito me ha pasado. ¡Y a ti te pasará
igual y te irá mejor que a mí!
Y hoy
como otras personas más que han pasado y salido de esto, puedo decir:
¡Un
despido si puede ser una gran oportunidad!
Superar un despido y convertirlo en oportunidad
Dedicado quienes han sido despedido
El despido
El despido
Quienes
hemos vivido la experiencia de ser despedidos de una empresa, sentimos, que
el mundo se nos termina. Es una situación tan dramática para nosotros
que casi se puede comparar con una
tragedia griega y hasta nos sentimos
personajes de una de las obras de Esquilo, Sófocles o Eurípides. Sentimos que
estamos acabados, que todo termino para nosotros. Que nuestros compañeros de
trabajo (ahora ex- compañeros) nos miran con lástima, desprecio y hasta
respiran aliviados por no ser ellos los nominados a dejar la empresa. El aspecto
emocional y psicológico en nosotros es brutal y sentimos que no nos podremos
levantar fácilmente.
Dejemos
de lado si el despido fue justo o injusto. De todas
las reacciones que nos pueden pasar, la más caótica de todas es la de
tratar de respondernos: y ahora, ¿Que voy a hacer? Si ya no
voy a trabajar aquí, haciendo lo que mejor se hacer... ¿Podré hacer esto
mismo en otro lado? ¿La volveré a hacer en otro lado? ¿Podré salir adelante con
todas mis preocupaciones, situaciones, problemas financieros y demás
situaciones que en mi diario vivir me acontecen? Algunos vivimos esto y otros
no, pero a todos nos pasa esto aunque sea brevemente.
Hay que
reconocer, que entramos en una depresión
de la que no sabes si saldremos o no, porque ni siquiera pensamos en
eso. “déjenme que estoy llorando” es una frase que podría explicar esta
situación.
Ciertamente
hay un duelo intenso según el tiempo de estar en esa organización. El nivel de
tristeza, enojo, coraje, confusión y miedo depende de esta realidad. Para algunos, ese trabajo era parte de nuestra
vida (o nuestra vida misma) nos concebíamos como miembros vitales e importantes
de la organización. Inferioridad, fracaso y vergüenza son tres sentimientos que empiezas a conocer. Y lamentablemente
algunos no salen de esta ni con terapia. Su vida es una continua añoranza: en su discursos suelen haber frases
como estas: “Cuando yo hacia”… “Cuando yo estaba”… “Cuando yo era”… “Cuando podían”…cuando
uno habla con ellos en su discurso, siguen perteneciendo a la empresa. Cuidado
con esto.
Y ahora ¿Qué
hacer?
Una vez
que ya se ha finiquitado la situación laboral, que ya se vió lo que por ley te corresponde y se cerró la relación laboral, lo más sano es tomarse un tiempo para meditar
la nueva situación. Asumir la nueva realidad. Compartirla con los seres
queridos, salir de viaje o hasta tomarse
un descanso, a lo mejor inmerecido, pero necesario. Darnos tiempo de romper con esta realidad, vivir el duelo y pensar, con
serenidad y la cabeza bien fría lo que
toca hacer.
En este tiempo podemos pensar sobre los “porqués” de nuestro despido, pero
sin azotarnos ni flagelarnos; tratar de ubicar las razones y aprender de ello. Ayuda
mucho discernir y respondernos ¿Qué hicimos mal y qué hicimos bien? Esto nos
ayudará a usarlo a nuestro favor en nuestro próximo empleo.
A
reconstruirnos
Ante esta
nueva realidad, implica nuevas formas de vivir y de llevar la vida. Hay que
cuidar la economía, reducir gastos, disciplinarse, pagar deudas, dejar ciertos
lujos, vender algunas cosas, y usar otras; e incluso es tiempo para deshacerse
de otras más. Incluidos viejas relaciones,
objetos personales, relaciones malsanas, entre otras. Y empezar a ver las
ventajas de esta nueva realidad: ahora puedes ver un atardecer, no que antes,
por estar encerrado en la oficina ni te percatabas de ello; tienes más espacios
de convivencia con personas que aunque cercanas a ti, por tu estilo de vida
anterior no podías tenerlos.
Y
descubres nuevas formas de ganarte la vida que pueden o no ser a fines a la que
antes realizabas. Lo importante es estar abierto y esperanzado a que
recuperarás lo que tenías y hasta más,
que no necesariamente es en lo económico.
Al
reconstruirnos, también es necesario empezar a retomar el espíritu de
gratuidad. A lo mejor fue muy doloroso y no fueron las maneras para
despedirnos, pero no se puede andar por la vida cargando rencores, sentimientos
de venganza y repudio a la empresa y a sus miembros. El tiempo que estuvimos ahí,
apostaron por nosotros y nos dieron la oportunidad de desempeñarnos con ellos.
Y eso es motivo de agradecimiento.
Esta
apuesta por nosotros, nos permitió experimentar logros personales, profesionales,
familiares y demás, que nos permitió crear un curriculum que podemos o no usar en un futuro empleo u proyecto personal. Es tiempo
de confiar y esperar. Tiempo de creer que lo mejor está por venir y en el futuro hay
algo bueno para mí.
Quien escribe
esto, ha pasado por todas estas situaciones. Creyó que de esta no se levantaría
fácilmente. Tantos años en ese lugar le habían dado un status, posición social,
sentido de pertenecía, seguridad económica y financiera que le permitía
solventar los compromisos económicos y familiares, y ahora ya no lo tenía. ¿Qué hacer entonces? ¿Llorar acaso?
¡Pero si yo solo lloro de gratitud!
Y hoy
puedo decir que todo lo aquí escrito me ha pasado. ¡Y a ti te pasará
igual y te irá mejor que a mí!
Y hoy
como otras personas más que han pasado y salido de esto, puedo decir:
¡Un
despido si puede ser una gran oportunidad!
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